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Gobernanza proactiva e inteligencia de riesgos conductuales en América Latina

El consejo más común sobre riesgos laborales en América Latina es erróneo. Las organizaciones siguen preguntando cómo monitorear más, cuando la pregunta es cómo gobernar mejor con métodos menos intrusivos, en una región donde América Latina y el Caribe no comparten un mismo marco regulatorio y la preparación institucional varía drásticamente entre países. Los mejores consejos de administración y líderes de cumplimiento están dejando atrás los controles reactivos y adoptando una gobernanza proactiva, porque la evidencia es clara, la madurez del Estado digital aún está en desarrollo, la confianza es frágil y el costo de esperar a que ocurra un incidente es demasiado alto.


Este cambio es importante porque la región aún se encuentra en una etapa temprana de gobernanza digital proactiva. En el Índice de Gobierno Digital OCDE-BID 2023 , América Latina y el Caribe obtuvo un promedio de 0,210 en la dimensión de Proactividad , la más baja de todas las dimensiones medidas, y el 65 % de los países obtuvieron una puntuación inferior al promedio regional. La misma evaluación arrojó una puntuación de 0,312 en Gobierno como Plataforma , una puntuación de 0,303 en el sector público basado en datos y un 47 % en accesibilidad frente al 68 % de los países de la OCDE, lo que evidencia que muchas organizaciones están intentando modernizar los controles de riesgo dentro de sistemas de medición débiles y estructuras de liderazgo de datos desiguales. Los hallazgos del Índice de Gobierno Digital OCDE-BID dejan claro que la prevención es ahora una disciplina de gobernanza, no un eslogan.


Por qué el riesgo laboral es ahora un tema estratégico en América Latina.


El riesgo laboral solía estar en manos del departamento de Recursos Humanos. Esa visión está desfasada. Hoy en día, el riesgo relacionado con las personas afecta a la continuidad del negocio, la reputación, el cumplimiento normativo, el rendimiento operativo y la credibilidad de la gobernanza , especialmente en los sectores bancario, minero, energético, sanitario, gubernamental, de telecomunicaciones, minorista, logístico y de infraestructuras críticas, donde un solo actor malintencionado o un control deficiente puede tener repercusiones en múltiples funciones.


El contexto de gobernanza de la región hace que ese cambio sea inevitable. La confianza pública es baja en muchos mercados, y eso importa porque los programas internos de riesgo dependen tanto de la confianza organizacional como de las políticas. Datos de la OCDE y el BID muestran que solo el 36,3 % de las personas en 16 países de América Latina y el Caribe confiaban en su gobierno nacional en 2022 , una disminución de 5,4 puntos porcentuales con respecto a 2011 y 11 puntos por debajo del promedio de la OCDE del 47 % . La misma fuente informa que los ingresos gubernamentales fueron del 31,5 % del PIB en 2022 frente al 39,7 % en los países de la OCDE, lo que deja menos margen para modelos de supervisión amplios, lentos y manuales. La cobertura de OECD/BID Government at a Glance 2024 explica por qué la prevención necesita estructura, no más ruido.


Por qué se rompe la antigua suposición


Los consejos de administración siguen escuchando el mismo argumento: si se refuerzan las verificaciones de antecedentes, se implementan capacitaciones anuales y se esperan quejas, se habrá gestionado el riesgo laboral. Pero no es así. Se ha creado un programa reactivo que se centra en las consecuencias, no en la prevención.


Regla práctica: Si su proceso de gestión de riesgos solo se activa después de una queja, un hallazgo en una auditoría o un incidente, no es un sistema de gobernanza. Es un proceso de limpieza.

La clave está en plantear la pregunta de forma sencilla: ¿puede su organización identificar comportamientos incipientes, derivarlos al responsable correspondiente y documentar las acciones antes de que el problema se convierta en mala conducta, fraude, corrupción o interrupción? Esta pregunta es especialmente relevante en Latinoamérica, ya que los controles de riesgo deben adaptarse a la legislación laboral, las normas de privacidad, los marcos anticorrupción y la cultura organizacional de cada país. Para los equipos que buscan retener personal y, al mismo tiempo, mejorar la supervisión,los consejos de ISU Insurance Services sobre retención son un recordatorio útil de que la gobernanza de la fuerza laboral debe fortalecer la confianza, no dañarla.


Infografía que muestra estadísticas estratégicas sobre riesgos laborales en América Latina, incluyendo la participación de actores internos y pérdidas financieras.

El coste de la gestión reactiva del riesgo


Un programa reactivo parece organizado sobre el papel, pero es caótico en la práctica. La empresa realiza verificaciones de antecedentes anuales, recopila declaraciones de cumplimiento y espera a que los denunciantes o los gerentes alcen la voz. Para cuando interviene la auditoría interna, la organización suele estar lidiando con un rastro de quejas, documentación faltante, respuestas inconsistentes de los gerentes y una disputa sobre quién debería haber detectado el problema primero.


Así es como suele desarrollarse la situación en una empresa latinoamericana con múltiples filiales. Un gerente detecta un comportamiento inusual en una de las áreas, pero la información nunca llega a la sección de cumplimiento normativo porque el problema parece insignificante. Recursos Humanos escucha un rumor, Seguridad detecta anomalías en el acceso, Auditoría interna se centra en otro ciclo y el departamento legal solo interviene cuando el asunto se formaliza. Cada equipo tiene una visión parcial de la verdad, pero nadie tiene la imagen completa.


Donde fallan los modelos reactivos


La capacitación anual no detecta los cambios de conducta. Las verificaciones de antecedentes no revelan lo que sucede después de la contratación. Los denunciantes son importantes, pero no constituyen un sistema de control. La presentación manual de informes es demasiado lenta cuando el comportamiento cambia en cuestión de semanas, no de años. Las auditorías periódicas son valiosas, pero están diseñadas para poner a prueba los controles, no para detectar los primeros patrones de mal uso.


Esa brecha es el problema. La gobernanza reactiva trata el riesgo humano como un evento aislado. Las organizaciones reales saben que es un patrón. En sectores con alta exposición a la confianza, como la contratación pública, los servicios financieros, el petróleo y el gas, el transporte y la sanidad, el retraso entre la primera señal y la primera acción es donde se agrava el daño.


El incidente más económico es aquel que se detiene antes de que se convierta en una investigación.

El entorno regulatorio fragmentado de América Latina empeora la situación, en lugar de mejorarla. Las distintas normas laborales, las obligaciones de privacidad y las expectativas anticorrupción implican que un control que funciona en un país puede fallar en otro si no se adaptan el flujo de trabajo, el proceso de consentimiento o los criterios de escalamiento. Por ello, la gestión moderna de riesgos laborales debe diseñarse desde el principio para garantizar la trazabilidad, la documentación coherente y la actuación legal.


Inteligencia sobre riesgos conductuales sin traspasar los límites éticos.


La inteligencia sobre riesgos conductuales no es vigilancia disfrazada con una expresión más suave. Es una forma estructurada de identificar indicadores de riesgo conductual que puedan requerir revisión, para luego canalizarlos a través de la gobernanza, la supervisión humana y la escalada basada en políticas. Si se utiliza correctamente, ayuda a las organizaciones a actuar con anticipación, no con mayor complejidad.


Los límites son importantes. Este enfoque no determina la culpabilidad , no predice futuras faltas de conducta ni reemplaza las investigaciones . Facilita la toma de decisiones informadas al señalar patrones que merecen atención, dejando el juicio donde corresponde: en manos de los responsables de la organización.


Cómo se ve el uso responsable


Empiece por minimizar los datos. Recopile solo lo necesario para su propósito de gobernanza. Luego, haga que el proceso sea explicable, de modo que la organización pueda documentar por qué se generó una alerta y quién la revisó. La transparencia y el consentimiento no son meros adornos para el cumplimiento normativo, sino la diferencia entre una gobernanza sólida y un problema de confianza.


La gobernanza es lo primero, la tecnología lo segundo. Si el flujo de trabajo no se puede explicar a los departamentos de recursos humanos, legal y auditoría, no será aceptable ante los empleados ni los organismos reguladores.

Esto concuerda con las políticas regionales de IA. La gobernanza de la IA en Latinoamérica está convergiendo hacia controles basados en riesgos , prácticas de diseño seguro , cifrado/anonimización de datos , consentimiento explícito y minimización de datos , en lugar de reglas genéricas de IA. En la práctica, esto implica que la plataforma debe preservar la procedencia, permitir la revisión humana y evitar resultados opacos que ningún equipo de cumplimiento pueda explicar.


Una infografía que ilustra la inteligencia sobre riesgos éticos del comportamiento, equilibrando los indicadores de monitoreo con la privacidad, la gobernanza y el compromiso organizacional.



La gestión de riesgos laborales fracasa cuando cada departamento se responsabiliza de una parte del problema, pero nadie se responsabiliza del modelo operativo. Recursos Humanos ve problemas de políticas. Cumplimiento ve riesgos de conducta. Asesoría legal ve exposición. Seguridad ve accesos. Auditoría interna ve deficiencias en los controles. Si estas perspectivas permanecen separadas, la organización sigue redescubriendo los mismos problemas en diferentes etapas.


La solución reside en la gobernanza compartida, no en más reuniones. Recursos Humanos, Cumplimiento Normativo, Asesoría Jurídica, Seguridad, Auditoría Interna, Gestión de Riesgos y la alta dirección necesitan un marco de trabajo con definiciones comunes, documentación coherente y normas de escalamiento que todos puedan seguir. Este marco debe responder a cuatro preguntas básicas: qué constituye una señal de alerta, quién la revisa, cuándo se escala y cómo se documenta su resolución.


Un modelo multifuncional viable


Un indicador de comportamiento no debe ser reportado a todos los equipos. Debe ser enviado al equipo adecuado según el tema y la gravedad. Un problema de confidencialidad podría ser asignado a seguridad y al departamento legal. Un problema de integridad podría requerir cumplimiento normativo, recursos humanos y auditoría interna. Un patrón relacionado con el cumplimiento de políticas y el comportamiento de los gerentes podría requerir una revisión más exhaustiva y un plan de remediación.


Las directrices de la OCDE sobre integridad pública para América Latina y el Caribe establecen que la gestión de riesgos debe ser conductual y estar basada en el riesgo , y que la propia administración debe responsabilizarse de dicha gestión. Los directivos y las primeras y segundas líneas de defensa deben identificar y gestionar los riesgos, incluidos el fraude y la corrupción, utilizando datos para gestionar el riesgo de corrupción. Esta es precisamente la lógica operativa que los consejos de administración deberían esperar de los programas modernos de gestión de riesgos laborales. El marco de integridad de la OCDE para América Latina y el Caribe respalda la necesidad de una responsabilidad compartida.


Una reunión de negocios profesional con un equipo que analiza un panel de control de riesgos empresariales en una gran pantalla.

Si sus equipos aún trabajan de forma aislada, la colaboración interdepartamental no es un lujo, sino el mecanismo que transforma las observaciones fragmentadas en prevención coordinada.


¿Por qué los indicadores estructurados superan a las señales de alerta tradicionales?


Las señales de alerta tradicionales son herramientas poco precisas. Se basan en una lista de verificación estática, la intuición del gerente o una queja tardía. Los indicadores de comportamiento estructurados son diferentes porque están alineados con las políticas, documentados y combinados entre diferentes temas, lo que permite a la organización identificar patrones en lugar de eventos aislados.


La evidencia regional apunta en esa dirección. El modelo latinoamericano de riesgo de adquisiciones conocido como LAIRM reportó una puntuación F1 un 15 % superior al marco de alertas del Banco Mundial y una mejora estimada en la detección temprana de entre el 18 % y el 25 % al entrenarse con datos de contratación abierta y validarse con resultados. Esto es importante porque demuestra que los indicadores estructurados pueden superar a los métodos tradicionales de detección de excepciones cuando el modelo está diseñado para aprender de la evidencia en lugar de basarse en sospechas ad hoc. El informe de riesgos de la IIA para América Latina también confirma la seriedad con la que los líderes regionales ya consideran la ciberseguridad como un riesgo prioritario.


Señales de alerta heredadas frente a indicadores de comportamiento estructurados


Dimensión

Señales de alerta heredadas

Indicadores de comportamiento estructurados

Fuente de señal

Incidente o queja individual

Múltiples señales controladas en diferentes temas.

Momento

Por lo general, después de que comienza el daño

Anteriormente, antes de la escalada

Consistencia

Depende del revisor.

Estandarizado y repetible

Documentación

A menudo delgado o incompleto

Rastreable y auditable

Soporte para la toma de decisiones

Contexto limitado

Contexto alineado con las políticas para la revisión

Valor de gobernanza

Detección reactiva

Inteligencia preventiva


Por qué la combinación es importante


Un solo indicador no demuestra nada. Un conjunto de indicadores que abarquen integridad, confidencialidad, conflictos de interés y cumplimiento de políticas es más útil porque indica a los revisores dónde deben centrarse. Así es como un equipo de cumplimiento reduce la confusión sin pretender tener una visión perfecta del futuro.


Regla sencilla: No preguntes si una sola señal es suficiente. Pregúntate si el patrón justifica una revisión humana y una escalada documentada.

Para los equipos que comparan plataformas más recientes con herramientas tradicionales de gestión de la actividad del usuario, ir más allá de UEBA e incorporar la capa de riesgo humano es la forma correcta de abordar la gobernanza. El problema no radica en generar más alertas, sino en contar con un soporte para la toma de decisiones mejor estructurado.


Hoja de ruta para la implementación por fases


Un programa eficaz no comienza con la tecnología, sino con el respaldo de la alta dirección. Si el consejo de administración, el director ejecutivo, el director de recursos humanos, el director de riesgos y el responsable de cumplimiento normativo no están alineados, la iniciativa se estanca entre las preocupaciones de recursos humanos, la cautela legal y las herramientas de seguridad.


Fase 1 a Fase 3


Primero, defina la responsabilidad del patrocinio y la gobernanza. Establezca el propósito de la política, confirme quién puede aprobar su alcance y decida cómo funcionarán la transparencia y el consentimiento de los empleados. Luego, realice una evaluación de riesgos específica, identifique las funciones donde el riesgo relacionado con las personas es más importante y estandarice las responsabilidades en Recursos Humanos, Cumplimiento Normativo, Asuntos Legales, Seguridad, Auditoría Interna y Gestión de Riesgos.


A continuación, establezca el flujo de trabajo. Esto implica una recepción, revisión, documentación, escalamiento y cierre consistentes. Si se omite este paso, el programa se convierte en un conjunto de evaluaciones inconexas.


Fase 4 a Fase 6


Empiece con un programa piloto en una unidad de negocio de alto riesgo. Un piloto controlado es mejor que un lanzamiento generalizado con reglas inconsistentes. Mida los resultados, optimice el flujo de trabajo y solo entonces expanda el programa.


Las fases finales son la medición y la escalabilidad. Supervise los indicadores clave de rendimiento (KPI) operativos, la madurez de la gobernanza y la finalización de las correcciones, y luego extienda el programa a toda la organización una vez que el proceso esté estable. Una implementación adecuada se percibe como disciplinada, no apresurada.


Infografía con una hoja de ruta de seis fases que ilustra los pasos estratégicos para establecer la gobernanza corporativa en las regiones de América Latina.

El orden de implementación es más importante que la elección de la herramienta. Si desea un punto de referencia para secuenciar el trabajo, utilice la hoja de ruta de gobernanza de seis fases como referencia operativa, no como sustituto del diseño de políticas locales.


Cómo medir el éxito de la manera correcta


Si no se puede medir el proceso de gobernanza, no se puede defender. Esto no significa que se necesiten afirmaciones superficiales sobre el retorno de la inversión ni suposiciones heroicas. Significa que se necesitan indicadores operativos que demuestren si los riesgos laborales se identifican con anticipación, se gestionan con mayor rapidez y se resuelven con mejor documentación.


Los comités de métricas deberían solicitar


Se realiza un seguimiento del tiempo necesario para identificar riesgos relacionados con la fuerza laboral , el tiempo del ciclo de investigación , el tiempo de resolución de casos , la eficiencia de los informes de cumplimiento , la colaboración interfuncional , el esfuerzo de preparación de auditorías , la visibilidad ejecutiva , la madurez de la gobernanza y la finalización de las medidas correctivas . Estas son las métricas que indican a la dirección si el programa está transformando el funcionamiento de la organización.


Una prueba útil es sencilla. Si la métrica ayuda a la organización a tomar decisiones más rápido, documentar mejor o escalar problemas de forma más eficaz, consérvela. Si solo mejora la apariencia del panel de control, elimínela.


Creación de métricas en entornos de datos débiles


El problema de medición en América Latina es real. Algunos países y sectores no pueden generar series temporales consistentes sobre la recurrencia de incidentes o las pérdidas por sector, lo que dificulta la evaluación comparativa. La solución no es esperar a tener datos perfectos, sino definir indicadores internos repetibles, mantener la coherencia de las taxonomías y garantizar la auditabilidad de los umbrales de escalamiento, incluso cuando los sistemas de datos nacionales son dispares.


Principio de medición: Si un indicador no puede explicarse a la auditoría interna, no superará el escrutinio externo.

Para las organizaciones que desean perfeccionar sus revisiones estratégicas, el análisis estratégico basado en evidencia es una disciplina útil. Obliga a los equipos a conectar la calidad de la información, la rapidez en la toma de decisiones y los resultados de la gobernanza, en lugar de simplemente buscar datos por el mero hecho de obtenerlos.


Cómo E-Commander pone esto en práctica en América Latina


E-Commander de Logical Commander Software Ltd. ofrece a las organizaciones una forma práctica de centralizar la inteligencia de riesgos internos, el seguimiento del cumplimiento, los flujos de trabajo de mitigación, los paneles de control y la documentación de evidencias en una única capa operativa. Esto es crucial en Latinoamérica, donde la fragmentación de los requisitos regulatorios y la falta de rigor en la gestión de datos dificultan la defensa de las hojas de cálculo, las investigaciones ad hoc y las transferencias informales de información, y facilitan la pérdida de control.


La clave de la gobernanza reside en la coherencia. Los equipos pueden definir procesos de consentimiento, flujos de trabajo, reglas de enrutamiento y umbrales de riesgo que se ajusten a la legislación local y a las políticas internas, en lugar de imponer un modelo rígido en todos los países. Esta es la respuesta idónea en una región donde las expectativas en materia de privacidad, trabajo y lucha contra la corrupción varían según la jurisdicción.


La plataforma debe considerarse una herramienta de apoyo a la toma de decisiones, no una máquina de la verdad. No garantiza el cumplimiento, no detecta mentiras ni sustituye el juicio humano. Su función es proporcionar a los departamentos de Recursos Humanos, Cumplimiento Normativo, Asesoría Jurídica, Seguridad, Gestión de Riesgos y Auditoría Interna el mismo conjunto de señales documentadas, con una rendición de cuentas más clara y registros de auditoría más precisos.


Esto hace que el modelo operativo sea más disciplinado. Un programa piloto específico en un área de alto riesgo debe contar con el respaldo de la alta dirección y un marco de gobernanza común. Para las organizaciones que buscan un punto de partida práctico para E-Commander y los procesos de RR. HH. de riesgo , Logical Commander Software Ltd. ofrece una forma estructurada de respaldar el trabajo interno de riesgo, cumplimiento y auditoría con una gobernanza de la fuerza laboral que prioriza la privacidad.


Logical Commander Software Ltd. ayuda a las organizaciones a crear una gobernanza de la fuerza laboral centrada en la privacidad, inteligencia de riesgos conductuales y flujos de trabajo internos auditables para la gestión de riesgos, sin mecanismos de vigilancia ni juicios subjetivos. Los equipos directivos de toda Latinoamérica necesitan esta disciplina. Necesitan una identificación de riesgos más temprana, una mayor rendición de cuentas y una mejor visibilidad interfuncional, no una monitorización más intrusiva.


 
 

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